El Organizador 3

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El momento de salir El Organizador No. 3 está marcado por el despliegue de la campaña electoral del sistema imperialista dominado por los partidos gemelos (Republicano y Demócrata).
Esta campaña se distingue de las anteriores porque en los últimos
meses se ha concretado un clamor nacional por constituir el “Partido de la Reconstrucción”, una representación política independiente de los sectores más oprimidos de la clase trabajadora, como un paso necesario en la vía hacia la construcción de un Partido Obrero Independiente en Estados Unidos, el Labor Party.

Será una campaña electoral distinta sobre todo porque la compañera Cynthia McKinney —ex-Congresista norteamericana del estado de Georgia y reconocida dirigente del movimiento negro— ha
hecho pública su decisión de presentarse en las próximas elecciones presidenciales como
candidata por la “Coalición Poder Popular”, y
que promoverá al Partido de la Reconstrucción a
lo largo de su campaña. McKinney ha anunciado
que trabajará activamente por construir Comités
Locales por el Partido de la Reconstrucción.
Estos acontecimientos son de gran trascendencia
en la situación actual que viven los
trabajadores en los Estados Unidos, muy particularmente
los trabajadores inmigrantes, ya que
ofrecen una alternativa de “reconstrucción” frente
a un sistema político que despliega cada vez
más su doctrina de destrucción, sin precedentes
a escala universal, por supuesto, con sentido
de responsabilidad compartida entre el Partido
Demócrata y el Partido Republicano, partidos
que pueden ser definidos como los partidos de
la destrucción.
A través de sus mecanismos del poder federal,
estatal y local, la ofensiva anti-inmigrante del
gobierno Bush continúa aplicándose con todo su
rigor: redadas en centros de trabajo y comunidades,
presión sobre los empleadores para lanzar
al desempleo a los trabajadores migrantes, no
más por ahora mediante la “No Match Letter”,
que fue derrotada en una Corte Federal, sino, por
ejemplo, presionando por una legislación en la
Cámara de Representantes (del 18 de diciembre)
que permite a los empleadores el despido de un
trabajador por no hablar inglés, al tiempo que en
legislaciones locales se impide a los dueños de
casas particulares alquilar un lugar para dormir a
los indocumentados y obstaculiza a los jornaleros
buscar trabajo en las calles.
La gran tragedia causada por los incendios
en las fronteras de California con México, donde
varios indocumentados fueron devorados por los
incendios, es apenas otra muestra del desprecio
por la vida humana por parte de las autoridades
de Estados Unidos, que dejaron en el desamparo y
reprimieron a muchos damnificados, por el hecho
de ser indocumentados.
Para el pueblo norteamericano, y para los
pueblos del mundo, ahora es claro que la doctrina
bipartidista de destrucción muestra sus
más nítidos efectos en la barbarie de la guerra
desplegada en Irak, Afganistán, Palestina y en el
bombardeo a Irán, pero no es menos claro que la
orientación destructiva se manifiesta igual en los
propios Estados Unidos donde el gobierno también
desmantela los servicios sociales del Estado,
pero particularmente en ocasión del Huracán
Katrina la capacidad destructiva se manifiesta en
la limpieza étnica ejecutada en Nueva Orleáns y
en la Costa del Golfo de México. Es una política
de destrucción y de barbarie que arrasa con todo
lo que la civilización humana ha conquistado en
su desarrollo y que sólo puede ser contenida por
los trabajadores y los pueblos organizados en
absoluta independencia con relación al sistema
bipartidista del imperialismo.
También es claro para los pueblos del mundo
que la insaciable sed de ganancias por parte de
las corporaciones apoyadas por el sistema bipartidista
del imperialismo ha conducido a profundas
transformaciones climáticas de la naturaleza, con
resultados imprevisibles. Catástrofes naturales
de proporciones gigantescas se suceden cada
vez con mayor frecuencia: sequías abrasadoras e
incendios son seguidas de terremotos, tsunamis y
huracanes, agregándose a las ya existentes catástrofes
militares, políticas, económicas, sociales y
raciales como en el caso de la catástrofe de los
huracanes Rita y Katrina, que azotaron Nueva
Orleáns y la región del Golfo en los Estados
Unidos.
En efecto, tras los huracanes Rita y Katrina,
la población negra de Nueva Orleáns ha sufrido
verdaderos ataques de opresión y genocidio racista,
pero, como veremos, los resultados políticos
de la activa resistencia del valiente movimiento
obrero negro de Nueva Orleáns y la región del
Golfo, también pueden ser imprevisibles.
Del 28 de agosto al 2 de septiembre de 2007
se desarrollaron los trabajos del Tribunal Katrina,
instalado en Nueva Orleáns para juzgar por sus
crímenes al sistema bipartidista del imperialismo,
que se valió de los huracanes para efectuar una

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