EE.UU: "El Movimiento Obrero Debe Encabezar Combate Para Parar el Plan de Rescate de los Especuladores de Wall Street"

Declaración del Comité Editorial de The Organizer (27 de septiembre de 2008)

El plan de 1 300 000 millones para sacar a flote los bancos:

* El movimiento obrero tiene que romper con el consenso Bush-Pelosi y encabezar el combate para parar el plan de salvamento del gran capital.

* El movimiento obrero tiene que proponer urgentemente un plan de salvamento para los trabajadores y los oprimidos.

1. La quiebra de un sistema que agoniza.

La actual crisis que barre a Wall Street y que ha visto la Casa Blanca echarse al agua para salvar a los especuladores a la altura de 1 300 mil millones de dólares (incluidos los préstamos y los planes de rescate precedentes relacionados a la quiebra debida a los préstamos hipotecarios) crece de día en día.

En el discurso de la Casa Blanca del 23 de septiembre, George W. Bush explicaba el porqué había abandonado su política de « dejar las manos libres » y por qué proponía un amplio plan de rescate por el estado de los bancos de negocios que se ven enfrentados a pérdidas enormes debidas a sus maniobras en los mercados y a su especulación. Dijo que la economía era como un castillo de naipes constituido por deudas fiduciarias, que podía derrumbarse en cualquier momento y paralizar toda la economía a no ser que el gobierno interviniera inmediatamente con su plan de rescate de 700 mil millones de dólares.
El sistema capitalista no puede sobrevivir más que a base de una economía de guerra permanente y de la proliferación de una « economía ficticia » en que los enormes beneficios son producto de la especulación fuera de la esfera de la producción. La guerra y la especulación se han convertido en el principal mecanismo de estimulo de una economía en que la deuda alcanza la astronómica cifra de 53 000 miles de millones de dólares.

La deuda de 3 000 millones de dólares impuesta al pueblo de los Estados Unidos por las dos interminables guerras en Irak y en Afganistán, así como la reciente orgía de especulación en la construcción han añadido tanto peso a este castillo de naipes, construido durante decenios de deudas monetarias, que está a punto de derrumbarse.

Pero ahí está el dilema en el que se debaten los patrones y los financieros así como los políticos que les sirven. Durante decenios el sistema ha podido eludir una crisis financiera y económica magna deslocalizando las fábricas, destruyendo los sindicatos y rebajando constantemente los salarios -inyectando también constantemente cada vez más deudas y capitales ficticios (o deuda "tóxica" como ahora se suele decir) en la economía. Pero al aplazar de tal manera el día en que hay que sacar las cuentas de un sistema económico en quiebra, el inevitable derrumbe de este castillo de naipes toma una magnitud aun más devastadora.

Esta crisis no resulta de una "mala política" o de medidas de desregulación que hubieran podido eludirse. Es una crisis sistémica. Era este sistema el que, bajo la dependencia de la guerra y de la especulación, exigía la desregulación de los mercados financieros defendida conjuntamente por los Demócratas y por los Republicanos durante estas últimas décadas.
Cuando se les pregunta si esos 1 300 000 millones de dólares van a dar estabilidad al sistema económico, los portavoces del gobierno Bush reconocen que andan a tientas y que no lo saben. Admiten que el plan de rescate podría fracasar pero explican que a corto plazo, no tienen más salida que ir para adelante y socorrer a estos mismos especuladores que están al inicio de esta última crisis.

En un artículo del San Francisco Chronicle titulado : "Hasta si es votado, el plan de salvamento no curará del mal del que la economía de los EEUU sufre" se puede leer "este salvamento no salvará una economía que parece en pleno decaimiento".

2. El plan de rescate defiende a los especuladores a costas de los trabajadores en este país y en el mundo entero.
El plan de rescate del capitalismo financiero no impedirá la caída del castillo de naipes. Peor aún, va a salvar a los especuladores a costas de los trabajadores en aquel país y en el mundo entero. Los golpes que asestan a los trabajadores, consecuencia de este plan, añadidos a los ataques brutales ya llevados estos últimos 25 años, tanto por los Demócratas como por los Republicanos, son profundos y devastadores.

Los dirigentes de los dos partidos de la clase dirigente, los Demócratas y los Republicanos, están haciendo horas extras con la administración Bush con el propósito de poner al punto una de las mayores estafas de la historia de los Estados Unidos. El fin de su plan de rescate de 700 mil millones de dólares consiste en nacionalizar la deuda de los banqueros de Wall Street que hicieron beneficios con la especulación sin trabas.

Una resolución adoptada el 22 de septiembre por el Consejo Ejecutivo del Labor se dirigía al Congreso de los Estados Unidos pidiéndole "que se opusiera al plan de rescate de la deuda podrida de la industria bancaria".

Entre otras cosas, la resolución indicaba:

"El resultado del proyecto de salvamento va a llevar a los mismos especuladores a aprovecharse del rescate financiado por contribuyentes mientras que los ciudadanos rasos americanos siguen enfrentados a las quiebras y a las incautaciones inmobiliarias - a la pérdida de su empleo, de su renta y de su casa. (...)

Los que encabezan esta economía se oponen a una ayuda de gobierno por mínima que sea a la gente pero en cuanto a ellos mismos exigen que el gobierno les dé billones como ayuda para que se salgan del atolladero en el que su propia voracidad les ha sumido.
Es cierto. Cuando en el 2007 más de un millón de personas en los Estados Unidos perdieron sus viviendas, el gobierno no hizo nada. Las familias acorraladas no recibieron ayuda de emergencia alguna. Se les dijo que las leyes del "mercado" no podían permitir tal intervención del gobierno y que, además, el dinero escaseaba para ayudarles. Pero ahora, cuando son los grandes capitalistas de Wall Street los que se ven amenazados, hay urgencia, el gobierno tiene que intervenir y se sacan 1 300 000 millones de dólares.

Cuando se abandonó a centenares de miles de personas - la mayoría negros - en la Nueva Orleans durante y después del huracán Katrina y cuando éstos pidieron fondos federales para la Reconstrucción de manera a poder volver a sus casas en sus barrios, no sólo se les ignoró pero los embarcaron en trenes y autobuses y se les dijo de no volver. Más de 250 000 personas sobrevivieron al huracán y viven ahora en el exilio formando una Diáspora en los Estados Unidos. La mayor parte de los fondos federales mandados a la Nueva Orleans fueron utilizados para los hoteles, los clubs o los barrios ricos o turísticos.

Con la ayuda actual, este gobierno ligado al Partido Demócrata se abalanza nuevamente para robar aun miles de millones de dólares de fondos públicos para transferirlos a los que tienen fortunas para que no pierdan nada. Mientras tanto, los bancos alimenticios ya no tienen de qué dar de comer a los trabajadores pobres y ahora resulta imposible curarse.

Cada vez más trabajadores se dan cuenta de lo que les esconde este doble lenguaje y la ira va subiendo y empieza a oírse. Los últimos sondeos indican que el 20 % de la población es favorable al proyecto de rescate mientras que un 59 % se opone a él.

Un militante obrero de San Francisco ha mandado una carta a otro miembro del sindicato en la que critica esta situación inédita. "¿Es que hay algo que no va en ello? ¿Un pequeñísimo detalle? ¡Apoyemos a los banqueros! De una manera u otra esta ayuda va a producir algo, ¿no? ¿No es lo que nosotros, trabajadores desgraciados, podemos esperar como mejor? Yo siento claramente lo que ha cambiado desde que se instauró el ALENA, la libertad del mercado y las guerras para el petróleo".
Sin embargo, a pesar de este rechazo masivo, parece ser que un acuerdo esté a punto de ser finalizado entre los Demócratas y los Republicanos. Nancy Pelosi, la Presidenta Demócrata de la cámara de diputados que trabaja en colaboración estrecha con los candidatos a la presidencial, Barack Obama y John McCain (cuyas campañas respectivas son generosamente financiadas por los especuladores de Wall Street), encabeza la búsqueda de un consenso.

A la hora en que escribimos, los medios de comunicación dicen que un acuerdo ha sido hallado que salvaguarda lo esencial del plan de salvamento de Paulson - o sea el salvamento de los especuladores merced a la inyección masiva de dinero cogido del bolsillo de los contribuyentes.

El artículo del San Francisco Chronicle del 26 de septiembre indicaba lo siguiente: "Pelosi explicó que con los importantísimos cambios que se hicieron, los dos partidos iban a hacer un esfuerzo tremendo e iban a aceptar votarlo porque Paulson y Ben Cernanke, Presidente de la Reserva Federal, les convencieron enseñándoles que estábamos al borde de un desmoronamiento de la economíaŠ Los Demócratas dijeron que integrarían algunas propuestas en el plan actualmente conocido bajo el nombre de "Plan Paulson".

Parece ser que el plan inicial ha sido levemente modificado por los Demócratas que han pedido entre otras cosas más mecanismos de regulación y una vigilancia acrecentada sobre la industria banquera, que las cantidades previstas como paracaídas dorados para los presidentes generales sean limitados y que se dé un poco de dinero para ayudar a los que han hecho hipotecas y que corren el riesgo de perder su bien y pagar las hipotecas. Los Republicanos podrían repartir con el sector privado una pequeña parte del coste de la deuda. Pero todo esto no es más que un arreglo superficial y un poco de esparadrapo en una llaga abierta.

Si se llega a este consenso, hasta si la píldora parece bien dorada, no dejará de ser un acuerdo destinado a asestar un golpe sin precedentes a los derechos y a las conquistas de los trabajadores de este país y del mundo entero. Este consenso trata de destruir la independencia de los sindicatos al exigir que acompañen el acuerdo de rescate e imponiendo que sus afiliados acepten este remedio envenenado. Los sindicatos - organizaciones que los trabajadores han formado al fuego de los duros combates - se verán así integrados y ya no podrían defender el empleo, los salarios, los subsidios y las condiciones de trabajo.

Por de pronto, y a no ser que los trabajadores lleguen a hacer de modo y manera que sus organizaciones de clase, los sindicatos, se movilicen e interrumpan o inviertan el proceso de estafa histórica, los analistas avisan que podemos esperarnos a lo siguiente:

a) El Tesoro de los Estados Unidos va a comprar pedazos de papel sin valor; los bancos privados van a conservar todos los activos que tienen un valor. Las probabilidades de que el Tesoro pueda recobrar un valor cualquiera sobre estas deudas podridas - argumento utilizado por Paulson - son cercanas a cero. El contribuyente habrá comprado así valores-papel de los que nadie querrá.

b) La deuda pública va a dispararse y el servicio de esta deuda - que constituye ya una de las líneas más importantes del presupuesto - se hará en detrimento de Social Security, Medicaid, Medicare (Ayuda Social - Sistema Federal que toma a cargo las curas hospitalarias de personas de menos de 65 años que viven por debajo del umbral de pobreza - Régimen Federal de seguro enfermedad que toma a cargo una parte de los costes de hospitalización de personas mayores de 65 años) - sin hablar de la financiación pública muy necesaria para servicios sociales, la enseñanza, los hospitales y las obras públicas.
(En realidad Obama trata de aparecer como preocupado por limitar el impuesto en una economía sumida en la tormenta. El 22 de septiembre, prometió que disminuiría los fondos federales en los contratos pasados con los proveedores, lo que daría una ahorro de 40 mil millones. También declaró que reduciría las subvenciones atribuidas a proyectos que despilfarran el dinero de los contribuyentes y que seguiría las lecciones del sector privado y utilizaría las mismas técnicas para mejorar la eficacia a todos los niveles de la administración gubernamental. Este es un lenguaje de derechas tomado a todos los que quieren recortar un presupuesto y privatizar, para quien la enseñanza pública, los hospitales públicos y los transportes públicos son "por esencia ineficaces", lo cual es una clara mentira.)

c) Dar el dinero - cualesquiera que sean las pequeñas modificaciones en el proyecto final - desentenderse de las necesidades financieras de 10 millones de personas que compraron sus casas con hipotecas y que corren el riesgo de verse tiradas a la calle. Las incautaciones inmobiliarias que privan a la gente de su casa y los echa a la calle, el cierre de las fábricas van a multiplicarse. Se ve ya aparecer aquí y allí pueblos de tiendas de campaña; eso se va a multiplicar por todo el país.

d) La recesión económica que ya ha empezado va a profundizarse y va a llevar a reestructuraciones y despidos de masa. Sobre todo desde que los préstamos para la industria y la economía productiva se han vuelto más caros. El dinero que va hacia Wall Street y hacia los especuladores va a escasear para sacarnos de esta recesión que se va agravando.

e) Para financiar el hecho de rescatar a los bancos, el Tesoro de los Estados Unidos va a tener que hacer funcionar la máquina de hacer billetes, lo que alimentará un gigantesco ciclo inflacionista. Además, el dólar va a devaluarse en cuanto que la deuda gubernamental va a hacerlo menos atractivo en otros países, lo que va a encarecer las importaciones y va a acelerar aun la espiral inflacionista que a su vez va a pesar en las condiciones de existencia.

f) En el marco de una economía en recesión, los patrones y los medios informativos van a acentuar su estrategia de división para reinar atribuyendo aun más la responsabilidad en la crisis del sistema capitalista a los trabajadores inmigrados y van a exigir aun más redadas y expulsiones de indocumentados.

Los trabajadores en el mundo entero van a verse igualmente arrastrados en esta crisis ya que la recesión va a propagarse por el mundo entero y la salvaguardia en los Estados Unidos va a ser aprovechada para sacar sumas de dinero siempre más importantes a los países (y por lo tanto a los trabajadores) del mundo entero que financian la deuda de los Estados Unidos.

Y si este rescate se revela incapaz de impedir que la economía se hunda siempre más en la crisis en el periodo que se aproxima, como muchos economistas lo anuncian, la crisis financiera actual podría dar la salida a una depresión económica - y por lo tanto a ataques contra los trabajadores - con magnitud de cataclismo.

Una cuestión central está por lo tanto planteada: ¿el movimiento obrero en los Estados Unidos no tiene la responsabilidad mayúscula de tomárselas con este ataque conjunto contra los trabajadores? Y si es así, ¿qué conviene hacer?

3. Es preciso que el Movimiento Obrero rompa con el Partido Demócrata y organice la movilización de masas contra el plan de rescate de los bancos.

Hoy el partido Demócrata encabeza la exigencia de obtener con urgencia en el Congreso el voto de la ley de rescate de los bancos. Nancy Pelosi es la que, entre los diputados de los dos bandos, actúa a favor de Paulson y de Bush.

Pelosi y Obama, los dos maestros de obra de este consenso, nos van a decir que gracias a su determinación y a "profundos cambios" el plan inicial de rescate, que planteaba numerosos problemas, se ha transformado y que ya los trabajadores le pueden dar su apoyo.

Los dirigentes de los sindicatos - AFL-CIO y Change to win - no se deben dejar convencer por este cameleo. De ello depende la existencia del movimiento sindical, la vida de millones de trabajadores de este país.

Los sindicatos, única expresión organizada de la que dispone la clase obrera hoy en los Estados Unidos, deben romper con los Demócratas y encabezar el combate contra el consenso sobre el rescate de los bancos. Deben movilizar sus afiliados para dar el alto a este robo del siglo.

Denis Mosgofian, director jurídico y especialista de derecho del Consejo obrero de San Francisco ha enviado un mail en el sitio de la AFL-CIO para pedir a la confederación que tome firmemente posición en contra del plan de rescate de Paulson. Veamos lo que escribe:
"En esta situación (nueva) la AFL-CIO debe colocarse como una enorme fuerza de millones de gentes que están enojadas. Estamos enojados y no tenemos a nadie más que nos represente en el poder. ¡Lideren-nos! ¡Actúen! La AFL-CIO podría lanzar el lema de la huelga general de una hora en todo el territorio de los Estados Unidos, los trabajadores seguirían y el gobierno no podría gran cosa porque hay muchísima gente que está harta ».

El Comité Editorial de The Organizer se junta al llamamiento de aquellos dirigentes sindicales que piden que se rompa con esta supeditación al Partido Demócrata en estas circunstancias cruciales en las que se encuentran los trabajadores. Es preciso que el movimiento sindical encabece el frente unido más potente en la calle para oponerse al plan de rescate

Ahora es cuando hay que actuar. Los sindicatos podrían llamar a una movilización y/o a una huelga nacional para exigir "¡el contribuyente no debe pagar un sólo dólar para rescatar a los bancos!"

Y hasta si se concluye el acuerdo en los dos o tres días que vienen entre Bush y Pelosi, no será demasiado tarde para que el movimiento obrero manifieste el enojo de los ciudadanos y movilice en manifestaciones y huelgas de masa en los días y las semanas que vienen para obligar al Congreso a anular su decisión.

Una clara reacción por parte de los sindicatos podría abrir una crisis profunda en la clase dirigente de los Estados Unidos y obligar a los diputados reticentes, enfrentados a un movimiento de rebelión masivo en la calle, a anular el acuerdo pasado con el puñal en el pecho.

Pero esta lucha plantea a su vez un segundo problema critico: ¿cómo es que los sindicatos pueden llamar a votar por un hombre político - Obama - que quiere hacer pasar abiertamente un plan que representa un ataque tan brutal contra los trabajadores, los estudiantes, los alumnos de instituto y todos los grupos oprimidos? Millones de trabajadores esperan que Obama cumpla con sus promesas de "cambio" - pero ¿no revela el llamamiento de Obama a apoyar el plan de rescate de los bancos que es un candidato de la clase dirigente? ¿Cómo los sindicatos pueden permanecer ligados al Partido Demócrata que fue el artesano de este consenso?
Bill Greider, en un artículo de The Nation (19 de septiembre) explica que "si (el plan Paulson) sale adelante, preveo que será un acontecimiento que cambiará la política americana - revelando profundas taras de nuestra democracia y hará surgir una ola de fondo de justo enojo y de rebelión popularŠ Esta crisis puede potencialmente hacer caer o uno de los dos partidos políticos o a los dos, escojan".

Después Greider cita a Christopher Whalen de Análisis de los Riesgos Institucionales, un crítico de derechas que dice las cosas tales como son: "La alegre acogida reservada por los Demócratas del Congreso al último plan gigantesco de rescate se asemeja mucho a una de esas demostraciones de amistad entre el gobierno del partido único de Washington y los bancos de inversiones que venden sin parar".

El enojo contra los Demócratas va a aumentar.

El plan demócrata de rescate de los bancos, así como todos los planes anti-obreros recientes, no podría funcionar si el movimiento sindical no se supeditara al partido Demócrata.

Sin duda alguna, si los sindicatos movilizasen contra esta ofensiva anti-obrera, el movimiento obrero tomaría nuevamente consciencia de su fuerza. Š Los sectores más comprometidos de los sindicatos podrían dar así unos pasos decisivos en la vía de la ruptura con el partido Demócrata - apoyando al nuevo Labor Party creado por el dirigente Tony Mazzocchi de OCAW (Sindicato de los trabajadores de la química, del petróleo y de la industria nuclear) al final de los años 90 y presentando candidatos del Labor Party a puestos locales en contra de los partidos gemelos del patronato, empezando por los puestos a nivel local y de Estado.

No son meros sueños. Es una componente necesaria de una estrategia de resistencia para que no se vean cada vez más trabajadores obligados a refugiarse en las "ciudades de tiendas de campaña" que surgen en este país porque perdieron su empleo, su seguro de salud y que no tienen dónde dormir.
4. ¡Ningún rescate de los bancos; ningún dólar de los contribuyentes para los especuladores!

Los que nos leen pueden no estar conformes con nuestro llamamiento a los sindicatos para negar el apoyo a Obama, para romper con el Partido Demócrata o para ir hacia la construcción de su propio partido político - un Labor Party fundado sobre los sindicatos y abierto a todos los oprimidos. Pero hay una campaña que puede realizar la unidad de todo el movimiento obrero hoy, la campaña que exige "¡Ningún rescate de los bancos; ningún dólar del dinero del contribuyente para los especuladores!"

Es fundamental. Muchos sindicatos y militantes, siguiendo a miembros progresistas del partido Demócrata dicen que tendría que existir una contrapartida en el rescate entre los fondos que reciben los Presidentes Generales que especularon y los fondos que deberían ir a los trabajadores, a los campesinos y a los estudiantes.
Working América, la publicación en la web de la AFL-CIO pide que "cada medida de rescate que pase por el Congreso tenga como contrapartida una ayuda para los ciudadanos rasos igual que para la Bolsa. La última cosa que se debe hacer es agravar los desequilibrios enormes de nuestra economía con medidas de rescate monstruosamente desequilibradas".
Working América sigue diciendo: "Menos mal que nuestros aliados en el Congreso se oponen a este proyecto de ley peligroso y mal concebido". Claro que eso no significa nada. Los Demócratas retroceden ante la táctica de la bala de cañón de Bush en este 11 de septiembre económico así como lo hicieron el 11 de septiembre (2001) en relación con la guerra en Irak y el Patriot Act en los Estados Unidos cuando renunciaron a ciertos de nuestros derechos fundamentales inscritos en la Constitución. Los trabajadores asisten a este retroceso y están furiosos.

Están hartos de que se les diga que hay que "integrar cláusulas sociales y medio ambientales" en los "acuerdos de libre comercio" - como no dejan de proponerlo los Demócratas para que pase esta píldora amarga - y que esto protegerá los puestos de trabajo, las condiciones de trabajo o el entorno medio ambiental. Están hartos que les digan que la retirada - pospuesta para un futuro siempre más lejano - de las tropas de Irak impedirá el baño de sangre y garantizará la paz en la región.

No. Cada dólar que va al bolsillo de los especuladores representa un dólar menos para reconstruir la economía y para dar un empleo a millones de gentes gracias a un programa de obras públicas. Estos especuladores han jugado y han perdido. Son parásitos. No necesitamos de ellos. Habría que incautar sus beneficios. No tendríamos que tratar de complacerles en nombre de la ayuda a « Wall Street ». No es necesario rescatarlos para evitar la crisis financiera. Al contrario, eso no haría más que agravar el problema.
5. Hace falta muy pronto un plan de emergencia para rescatar a los trabajadores y salvar la economía.
A partir del momento en que el movimiento obrero se compromete en el combate para acabar con este odioso plan de rescate, inmediatamente hay que presentar otro plan para salvar a los trabajadores y rescatar la economía.
¿A qué podría parecerse este plan? Aquí tenemos algunos de los puntos esenciales que sometemos a la más amplia discusión entre los sindicalistas y los militantes:

*** Nacionalización de la Reserva Federal y constitución de un sistema bancario público propiedad del Estado Federal.

Es una medida indispensable para permitir que las pequeñas empresas, los que compran su casa, los que instalan infraestructuras con energía renovable obtengan préstamos.
El plan de rescate de los bancos exige que la deuda sea nacionalizada pero no los activos ni las estructuras de la industria bancaria y financiera. Para lograr un plan de recuperación nacional, habrá que nacionalizar estos activos sin compensación.

Hay que empezar por (re)nacionalizar Fannie Mae y Freddie Mac para que con estas dos instituciones, el gobierno pueda parar todas las operaciones de incautación sobre las casas.

Tomarse la responsabilidad del sistema bancario implica expulsar a todos los especuladores e instituciones depredadoras fuera de la finanza, negar a que se les mantenga gracias a operaciones de rescate que les permitirían robar mañana a los accionistas y al contribuyente. Asumir esta responsabilidad significa dar la posibilidad al gobierno de poner en obra un plan de emergencia que responda a las necesidades y exigencias de los trabajadores y de los oprimidos.

No se puede confiar en los banqueros para que den el capital para inversiones y préstamos para la economía real. Es el gobierno el que debe cumplir esta función. El crédito para hacer funcionar la economía se va a quedar en seco si el consenso sobre el plan de rescate pasa. Sólo un organismo de emergencia dirigido por el Estado podrá poner la economía real en pie y librarla de su dependencia con las guerras y la especulación.

Construir un banco nacional - o sea un sistema bancario racional - resolvería un gran número de otros problemas urgentes, incluida la crisis de las infraestructuras y la crisis de la energía.

Es el "mercado" que está al origen de la peor crisis financiera desde los años 1930. No hay que permitir a los que son responsables de este estropicio que sigan dirigiendo el sistema financiero.

*** Acabar con toda financiación de las guerras en Irak y en Afganistán. Cierre de todas las bases militares norteamericanas en el mundo y disminución drástica del presupuesto militar.
En su debate del 26 de septiembre, tanto McKain como Obama prometieron aumentar los gastos militares en el Medio Oriente. Su único punto de discrepancia era respecto a las enormes cifras que habría que transferir de Irak a Afganistán y a Pakistán y la fecha de dicha operación. McKain explicó que Irak seguía siendo el principal frente militar mientras que Obama explicaba que este frente se había desplazado hacia los países fronterizos, Incluido Irán. Pero una intensificación de la guerra en Afganistán nos sumiría en una trampa aun más mortífera.

Los dos partidos de la guerra están supeditados a la "guerra sin fin" de Bush bajo el pretexto que la seguridad da nuestra nación exige que hagamos e intensifiquemos la pretendida "guerra contra el terrorismo". Pero los pueblos de Irak y de Afganistán y los pueblos del mundo entero no sienten más que odio para la ocupación de estos países. Poca gente aquí apoya estas guerras que arruinan nuestra economía nacional.

Todos los fondos que se destinan a las guerras y a las ocupaciones llevadas por les Estados Unidos en el mundo entero y todas las bases militares que son necesarias para apoyar estas guerras deben ser nuevamente encauzadas muy rápido hacia las necesidades - financiando la instrucción pública, las bibliotecas, los hospitales, las carreteras, el alojamiento social, la Reconstrucción de la Costa del Golfo, los servicios sociales y otros.

*** Un moratorio sobre todos los incautaciones de casas individuales, las expulsiones y los cierres de fábricas.

Cynthia McKinney, candidata para la Coalición El Poder al Pueblo presento un plan completo para arreglar lo que constituye una urgencia para millones de trabajadores. Esto es lo que su plan pide:

1. Establecimiento inmediato de un moratorio sobre las incautaciones antes de que la próxima fase de aumento de los préstamos variables sea asentada;
2. Liquidación de todos los préstamos hipotecarios con tipo de interés variable y renegociación para préstamos de 30 a 40 años. (El gobierno podría refinanciar todos los préstamos hipotecarios para ofrecer préstamos a largo plazo a tipos de interés razonables - pero fundados en el precio actual de las casas, y no al precio desproporcionado del boom).
3. Definición de criterios y de proyectos de construcción de viviendas a precios asequibles.
4. Que se ponga fin a todas las prácticas discriminatorias en la industria del crédito público.
5. Financiación íntegra para todo proyecto de eliminación de las disparidades raciales o étnicas para el acceso a la propiedad de su vivienda.
6. Reconocimiento del derecho a la vivienda como un derecho en conformidad con la Declaración de los Derechos del Hombre de las Naciones Unidas que el gobierno de los Estados Unidos firmó, de manera a que ya nadie se vea tirado a la calle en los Estados Unidos.

Una resolución aprobada por el Consejo obrero de San Francisco el 9 de junio del 2008 se dirige así al Presidente y al Congreso para "poner en obra un moratorio sobre la destrucción de viviendas sociales, y que se prohíba seguir demoliendo mientras esos alojamientos sociales no hayan sido remplazados por viviendas a precios asequibles, en base de la sustitución unidad por unidad por alquileres de mismo tipo".

*** Programa nacional de envergadura para Obras Públicas de Reconstrucción.

Es necesario urgentemente un programa de tipo WPA (sistema de obras públicas en la época del New Deal) para reconstruir las escuelas, los hospitales y la infraestructura en pésimo estado en todo el país para dar nuevamente trabajo a millones de gente con un salario (es lo más importante) que permita vivir, con derecho intangible a afiliarse a un sindicato et de recurrir a acciones de masa, incluida la huelga (lo que supone la derogación de la ley Taft-Harley), mejorar los salarios y las condiciones de trabajo.

Hay que garantizar a cada uno un empleo a 15 dólares por hora que les permita vivir.

También este país necesita un sistema de transportes nacional de masa administrado a nivel nacional por consejos de administración públicos donde estén representados los trabajadores y los municipios.

Cindy Sheehan, que se presenta al Congreso contra Nancy Pelosi como candidata sin etiqueta en la 8ª circunscripción de San Francisco integra los puntos siguientes en su programa obrero:

"La crisis de la energía y del medio ambiente actual no puede ser resuelta en un sistema de propiedad privada por las compañías que abastecen en gas y electricidad. Necesitamos un sistema de transporte público de masa. Podrá ser financiado por la nacionalización de las compañías petroleras, de gas y de electricidad y las demás compañías concernidas por la producción y la distribución de energía - todas levantaron pegas a la instalación de un sistema de transporte público para preservar los beneficios de sus principales accionistas".

*** Escala móvil de los salarios para amoldarse a la inflación

Será necesaria para permitir que los trabajadores se queden a nivel de los aumentos del coste de la vida causado por la "estanflación" que deja aparecer su sombra indeseable y que seguramente va a aumentar en las semanas y en los meses venideros.

*** Derogación del ALENA y los demás « Acuerdos de Libre Comercio ».

La prueba es indiscutible: el ALENA destruyó los puestos de trabajo, los derechos obreros, los derechos y garantías democráticas, las normas en materia de salud y de medio ambiente - y la democracia en sí - en los tres países firmantes.

James P. Hoffa, presidente del sindicato de camioneros pide que se apoye la Ley de Balance del ALENA (ley H.R. 4329). Esta ley dice que hay que tomar medidas para garantizar que los trabajadores saquen provechos del ALENA al fin del año 2008, y si no es así los Estados Unidos deben retirarse del ALENA. (Esta fecha tope podría ser aplazada al fin del 2009). Sería un paso positivo en dirección de la derogación del ALENA.

El ALENA y los demás « Acuerdos de Libre Comercio » se proponen hacer bajar los salarios y oprimir a los trabajadores en cada país que ha firmado estos acuerdos. ¡Deben ser derogados!

*** ¡Que cesen las redadas de la Policía Anti-Emigrados (ICE) y las expulsiones !

Decenas de miles de trabajadores emigrados fueron interpelados por los agentes de la Policía Anti Inmigrantes (Immigration and Customs Enforcement - ICE) por todo el país. ¡Esas redadas deben acabar inmediatamente!

El único « crimen » cometido por los inmigrados sin papeles es trabajar duramente para satisfacer las necesidades de sus familias. El verdadero crimen, es el gobierno norte-americano y su Buró del ICE que aterroriza y separa a las familias por todo el país.

Las redadas son una componente esencial del rumbo reaccionario que trata de hacer de los inmigrantes los chivos expiatorios de los problemas creados por el sistema capitalista en crisis y dominado por la ley del provecho: el aumento de la pobreza, la pérdida de puestos de trabajo, las desigualdades que van aumentando y la caída de los salarios.

*** ¡Para un sistema de salud universal con una caja única!
La ley H.R. 676 que tiene el apoyo a la abrumadora mayoría del movimiento obrero estadounidense constituye un llamamiento a dejar los seguros privados fuera del sistema de salud y a crear un sistema de salud universal con una caja única. Se debería instituir un tal plan inmediatamente.

6) La lucha por un Partido de la Reconstrucción y por un Labor Party

La crisis económica y financiera que ha sacudido al país estas últimas semanas hace resaltar la crisis manifiesta de la dirección de la clase obrera. Si los sindicatos y las organizaciones que dicen representar los intereses de los trabajadores se levantasen para decir: "Basta ya de recibir golpes. No queremos dar dinero para las empresas", esta enorme estafa no tendría la menor posibilidad de ser adoptada.
Por lo que el Comité Editorial de The Organizer llama a que se constituya un Labor Party fundado en los sindicatos y es por eso que hoy, en estas elecciones, apoyamos la candidatura de « Poder al Pueblo » de Cynthia McKinney como Presidenta y Rosa Clemente como Vice Presidenta. En un momento de crisis económica y social profunda en este país y en el mundo entero, tenemos la oportunidad histórica de construir una representación política independiente para la mayoría de la clase obrera, en particular para las capas más oprimidas.

Según las palabras pronunciadas por un militante Negro, Larry Pinkney :

« La candidatura Cynthia McKinney - Rosa Clemente es el rechazo claro y sin discusión de los partidos Demócrata y Republicano (los « Republicratas ») con su política podrida, hipócrita, dirigida por el aparato militar / patronal de mala fe, de mentiras, de polvo y de trampas, de guerras sin fin en el extranjero, con siempre más desigualdad económica y miseria social aquí. El dragón dormido, compuesto por la base, por hombres, mujeres y niños ordinarios vuelve a empezar a despertar otra vez"Š

"Apoyando la candidatura de Cynthia McKinney y de Rosa Clemente, apoyamos mucho más que unas candidaturas para una elección - apoyamos nuestro compromiso a construir un movimiento popular sin arreglos y firme que no se verá trabado por este sistema de máquina política electoral de los partidos Republicratas. Nos negamos a colaborar con el sistema de opresión de este Imperio. Al contrario, actuamos para el desmantelamiento y la construcción de un sistema fundamentalmente diferente que responda a las necesidades de los hombres y no a los apetitos de los hombres".

McKinney no cedió a las presiones del consenso Bush - Pelosi para dar dinero a los patrones. Formuló un Plan de Enderezamiento Obrero y una estrategia independiente de defensa para contrarrestar la fuerte ola del patronato. En un artículo publicado en su web el 25 de septiembre, McKinney hizo un paso más al llamar a los trabajadores a constituir "un sistema de financiación nuestro". Escribió:
"Demasiados hombres políticos nos han declarado que apoyan al « mercado libre ». Las informaciones que llegan nos dicen de una manera absolutamente brutal que los "mercados libres" no funcionan. Es un sistema financiero que han fabricado. Hoy nuestro país está enfrentado a un atentado del 11 de septiembre económico. El problema que se viene desarrollando atañe al sistema y ningún medio que mantenga la estructura actual en peligro bastará para resolver esta crisis del modelo económico de los Estados Unidos".
El Comité Editorial de The Organizer apoya a las candidaturas de Poder al Pueblo de McKinney - Clemente de un punto de vista completamente independiente. No concordamos necesariamente con todas las posiciones políticas ni con todos los puntos de la campaña - no apoyamos ni tratamos de construir el Partido Verde. Calificamos al Partido Verde de partido pequeño-burgués con un programa pro-capitalista.

Lo que para nosotros está en el centro es que, en el transcurso de su campaña, Cynthia McKinney apoyó el llamamiento a construir un Partido de la Reconstrucción - un partido dirigido por Negros anclado en una alianza entre Negros e Hispanos y abierto a todos los trabajadores de los Estados Unidos. McKinney trató también de utilizar su campaña presidencial para ayudar a echar las bases de ese Partido de la Reconstrucción.

En realidad, la historia demuestra que la única manera para los trabajadores de contrarrestar los ataques reaccionarios de los patrones, de defender sus logros y de hacer avanzar hacia la liberación, es por la lucha independiente en la calle, en los talleres y en el terreno político.

La lucha por la independencia de clase en los Estados Unidos se combina y se hace más compleja con una dimensión particular: la cuestión nacional Negra.

Los Negros en los Estados Unidos fueron excluidos des sistema político de este país - un sistema construido a costas del trabajo servil y con la ideología perversa de la supremacía blanca. Los Negros fueron traicionados muchas y muchas veces - hasta por sus pretendidos "aliados blancos ».

Esta situación absolutamente única nutrió el que los Negros no se fiaran legítimamente - en particular esto es cierto entre los obreros y los jóvenes Negros - con respeto a todas las organizaciones y todas las instituciones que no construyeron ellos mismos.

Por lo que la cuestión de la autodeterminación de los Negros es tan esencial, por lo cual el llamamiento a construir un partido político dirigido por Negros, un Partido de la Reconstrucción, es de una importancia capital hoy día. Tal partido es necesario hoy y no sólo para los Negros, sino para todos los trabajadores, en particular los Hispanos, que están hoy enfrentados a un ataque brutal de discriminación racista, de redadas y de expulsiones.

Somos partidarios de un Partido de la Reconstrucción no sólo porque apoyamos firmemente la autodeterminación de los Negros, sino también porque pensamos que la creación de tal partido daría un impulso enorme a la creación de un partido obrero de masa fundado en los sindicatos y las organizaciones de oprimidos.

La paradoja que está en el centro del movimiento obrero norteamericano es que los sindicatos - siendo instrumentos potentes construidos para luchas militantes contra los patrones y su Estado, que son hoy las únicas expresiones organizadas de la clase obrera de este país - siguen sometidos al partido Demócrata, uno de los dos partidos gemelos del Gran Capital.
Para zanjar esta subordinación - que ha llevado al estado de debilidad actual y a la crisis que le corresponde en el movimiento obrero - el Comité Editorial de The Organizer y otros sectores militantes del movimiento obrero llamaron desde mucho a que el movimiento obrero rompiera completamente con los Demócratas para crear un Partido Obrero fundado en los sindicatos y abierto a todos los oprimidos.

En este sentido la campaña de McKinney - Clemente representa un paso importante hacia la construcción de un Partido de la Reconstrucción, ligado a la lucha para construir un Labor Party.
7) Algunas advertencias para concluir

Lectores pueden no estar necesariamente de acuerdo con nuestro llamamiento para un Partido Obrero y un Partido de la Reconstrucción, o con los apoyos de nuestra candidata en las elecciones presidenciales próximas - esperamos sin embargo que estaréis de acuerdo.

Pero una cosa es segura: no es posible aceptar el reembolso de los especuladores y de los bancos propuesto por Pelosi - Bush. Hoy se debe hacer todo para parar este ataque de gran envergadura contra todos los trabajadores - contra nuestros derechos, nuestras conquistas y hasta nuestros medios de existencia.

En cuanto a nosotros, nos comprometemos en hacer todo lo que está a nuestro alcance para ayudar a construir el movimiento más potente de resistencia dirigido por trabajadores para parar esta ofensiva patronal. Lo que está en juego es el porvenir de millones de trabajadores aquí y en el resto del mundo.

THE ORGANIZER NEWSPAPER
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