Elecciones del 5 de julio

  • La población rechaza a todos los partidos, al régimen del PRI-PAN, a las instituciones antidemocráticas, a un gobierno que destruye la nación
  • Se inicia una nueva etapa de la crisis política
  • PRI y PAN, con el apoyo de los partidos comparsas, pretenden imponer nuevas contrarreformas estructurales contra la nación.
  • Es necesario luchar por la unidad contra la política del gobierno de Calderón alrededor de una Plataforma de salvamento de la nación

Descargar PDF|ODT (Más información)

Los medios de comunicación y las direcciones políticas pretenden ocultar el significado real de las elecciones del 5 de julio. Su balance es que “triunfó el PRI”, “la abstención no creció”. Así de simple.

Sin embargo, hay voces que dicen: “Todos pierden, porque los ganadores oficiales del PRI se han reinstalado en el foro político mediante las armas tradicionales del uso de dinero blanqueado proveniente de los ámbitos público y privado y porque el proyecto de “futuro” es el pasado…”.

Lo que muestran las elecciones es el hartazgo de la población respecto a todos los partidos. El profundo rechazo a la política del régimen del PRI-PAN y el primer responsable de esa política, el gobierno ilegítimo de Calderón. Desde el punto de vista político, esa postura se expresa en los resultados generales de la jornada.

El 57 por ciento de los empadronados se abstuvo de votar o anuló su voto.

De manera particular, en el Distrito Federal la abstención fue del 56 por ciento, y el porcentaje de votos nulos respecto al número de votantes, fue de 10.8 por ciento, el doble de la media nacional (5.4%). (Aproximadamente 60 por ciento con respecto al total de empadronados).

En Chihuahua, Michoacán y Baja California, hubo distritos con abstención superior al 70 por ciento.

Estos datos indican que al contrario de las versiones que se difunden en los medios, ya sea mediante la abstención o mediante la anulación del voto, una gran mayoría de la población, expresó su rechazo a la política del régimen prianista.

Ese rechazo se expresa sobre todo en el derrumbe de la votación de los dos partidos que hace tres años fueron los principales contendientes en la lucha por la presidencia. La mayoría de los 15 millones de personas que votaron por el PRD hace tres años, ahora le negaron el voto. Habían votado por el PRD buscando un cambio, apoyándose en la resistencia de López Obrador contra la política del régimen. El porcentaje nacional del PRD cayó del 29% de 2006 al 12% de 2009. Incluso en el DF, principal base electoral perredista, la caída es estrepitosa. De cerca del 40% cae a un 25%. Aun si mantiene su ventaja en número de diputados en la Asamblea Legislativa del DF, sus triunfos son con diferencias muy reducidas.

La caída en el caudal de votantes del PRD se explica por el apoyo a la contrarreforma petrolera y a la del artículo tercero constitucional, entre otros. Se explica porque es un partido comparsa del régimen del PAN-PRI, que en general apoya la política derivada del Tratado de libre comercio de América del Norte y las contrarreformas estructurales.

La baja del PAN es igualmente estrepitosa, pierde más de 5 millones de votos (de los 15 millones de 2006). El gobierno de Calderón hizo de estas elecciones un referendo. Su campaña en radio, TV, prensa, se basó en llamar a votar por el partido del presidente porque “resolvió el problema de la deuda pública”, “se enfrenta valientemente al narcotráfico” (sic en ambos casos), etc.

Parte de su propia base electoral de 2006 le negó el voto y dijo: “basta de mentiras”.

En lo que respecta al PRI, todos los medios de comunicación pretenden sembrar la idea del “regreso triunfal del PRI”.

Sin embargo, su votación nacional apenas equivale al voto de uno de cada 16 empadronados. Más que en los otros partidos, sus votos provienen del fraude institucionalizado a gran escala con el uso principalmente de los recursos de los gobiernos estatales como el del Estado de México y del voto corporativo organizado por los dirigentes sindicales “charros”.

El PRI aparece como triunfador debido a la profunda descomposición del sistema político institucional, y gracias al fraude orquestado por el aparato priista (con el uso de dinero blanqueado, dice el periodista que citamos líneas atrás), que ahora trabajó para que ganaran sus candidatos y no para que ganara Calderón como sucedió en 2006.

Elba Esther Gordillo quien en 2006 fue operadora del fraude a favor de Calderón, sufrió una sonora derrota, a pesar del dispendio de los fondos sindicales. Nada puede comprar el rechazo a la política de desmantelamiento del sistema nacional de educación y del sindicato nacional.

Además, es necesario tomar además en cuenta que los resultados oficiales son una expresión alterada de la realidad, porque el sistema electoral priista-panista es un sistema del que forman parte el acarreo, la compra de votos, los fraudes hormiga,…

Hartazgo de privatizaciones, liquidación de derechos y medidas contra la soberanía nacional

Estos resultados muestran que entre la población prevalece el hartazgo respecto a la política de desempleo, de reducción del salario, de destrucción de la seguridad social causante de la epidemia de influenza y de crímenes como el que provocó la muerte de 48 niños en la guardería ABC de Hermosillo, Sonora.

Las elecciones muestran un difundido rechazo a la política de entrega de Pemex al capital extranjero y a la política de destrucción del campo y la industria con la aplicación del TLCAN y de los demás Tratados de libre comercio.

El profundo rechazo ¿No necesita convocatorias unitarias de movilización nacional?

Desde el punto de vista de Calderón “la elección quedó atrás, es la hora del diálogo y los acuerdos”. Es decir, es la hora de continuar la demolición del marco nacional de derechos.

Como dijo el ahora expresidente del PAN, al ser despedido por Calderón, PRI y PAN se preparan a aprobar nuevas contrarreformas estructurales exigidas por el capital extranjero. En medio del terrible desempleo y la lacerante caída del salario real, pretenden imponer el IVA a medicinas y alimentos. Pretenden imponer la contrarreforma laboral para eliminar los derechos de contratación colectiva y de sindicación. Pretenden instaurar los “estados de afectación” (estados de sitio con privación de garantías individuales y dominio militar). Preparan una nueva y más terrible ofensiva contra los intereses de la nación y los derechos del pueblo trabajador.

¿Cómo entender entonces que López Obrador diga “no veo que sea malo el resultado”? (de 18-19 por ciento alcanzado por los tres partidos que formaban el FAP). ¿La derrota del PRD y los resultados limitados de PT y Convergencia no se explican en buena medida por el apoyo dado a las políticas de contrarreformas? (como en el caso de las modificaciones al artículo tercero constitucional) ¿Cómo comprender que López Obrador diga que la única vía para solucionar los problemas nacionales son los procesos electorales corrompidos hasta la médula y capaces de cometer gigantescos fraudes como en 2006 cuando ha dicho “al diablo con las instituciones”?

La nación, el pueblo trabajador de las ciudades y del campo van a buscar los medios de resistir. Para que esa resistencia tenga éxito ¿no es necesaria la movilización unitaria de todas las fuerzas sociales, políticas y sindicales en las que se reconoce la población trabajadora?

Acaso no se necesita la movilización unitaria contra el gobierno de Calderón y del PRI, alrededor de una plataforma de salvamento de la nación, movilización unitaria del Movimiento de defensa de la soberanía nacional, el petróleo y la economía popular con las organizaciones sindicales (Frente Sindical Mexicano, Unión Nacional de Trabajadores, Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, Sindicato de Mineros, sindicatos campesinos,…)

Al mismo tiempo pero no menos importante, la lucha por la defensa de los derechos e intereses de la clase trabajadora ¿acaso no demanda la lucha por una expresión política de los trabajadores, independiente?

9 de julio de 2009.

AdjuntoTamaño
elecciones5jul2009.pdf126.72 KB
elecciones5julio.odt135.49 KB